21 de febrero. No es un día más para quienes compartimos los sentimientos por el escudo, los colores, la bandera, en fin… por todo lo que se relacione con Godoy Cruz Antonio Tomba. Cada día somos más los que tenemos algo más que simple «amor por los colores» hacia el ‘Expreso’, en todas partes del país (¡y hasta afuera también!). Y justamente, por esas cosas lindas que tiene esto, todos sabemos el verdadero por qué.

Seguramente no nos conocemos todos los hermanos en la sangre azul y blanca entre sí. Menos todavía, los nombres o las fechas de cumpleaños de cada uno. Pero la de él, la sabemos y la esperamos todos cada año para celebrarla. No es casualidad, claro que no. Me atrevo a escribir que sería una locura o un pecado capital casi olvidarlo, porque él es Godoy Cruz.

“¿Qué sería del club sin el hincha?, el hincha es el alma de los colores, el hincha es ese que no se ve, el hincha da todo sin esperar nada, eso es el hincha”, esa cita corresponde a la película «El hincha» (1951) de Enrique Santos Discépolo y resume, más o menos, lo que significa nuestro querido ‘Loco’. Él es el protagonista de la historia que conocemos todos. Esa que aprendimos de chicos en cada tarde de fútbol viendo al Tomba: sea en el Gambarte, los más grandes, o en el Malvinas, los más jóvenes que seguramente se preguntaron alguna vez: «¿quién ese ese señor?».

Ese señor, llamado Julio Roque Pérez, o simplemente el ‘Loco Julio’, hizo algo que tiene pocas comparaciones en todo el fútbol nacional. Cuando tenía 15 años, ganó un premio en la lotería de San Juan. Lejos de quedárselo todo para él (que tranquilamente estaba en todo su derecho de hacerlo), optó por donarlo. Lo donó al Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba para que haga una de las tribunas y parte del alumbrado de su estadio, el Feliciano Gambarte nuestra ‘Bodega’.

El gesto que tuvo en su momento, no quedó simplemente allí sino que siempre estuvo vinculado a la historia del club. En todo momento, se lo vio acompañando al equipo en cada estadio donde jugó, mientras hubo visitantes. Sólo, salvo por los problemas de salud que tuvo en estos últimos tiempos, no faltó nunca. La aparición más reciente fue contra Lanús cuando vivió el partido en el Malvinas Argentinas y disfrutó de la goleada del ‘Tomba’ por 4-1.

Con el paso de los años, la imagen y su figura crecen día a día. Tanto, que ya quedó inmortalizado su nombre en la calle que pasa por el frente de la sede del club y su imagen en la estatua que le hicieron los hinchas para homenajearlo. Uno recuerda, mientras escribe estas líneas, que se celebraba a modo de homenaje el «Día del hincha de Godoy Cruz». Lindo sería reinstalarlo, como una caricia más a un hombre que, a sus 78 años, sigue respirando, viviendo y sintiendo Godoy Cruz en todo momento.

¡Feliz cumpleaños, Loco querido! Y, en su homenaje, feliz día a todos los hinchas de Godoy Cruz en todo el mundo.

Foto de portada: Archivo Diario Los Andes

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