A continuación, un análisis del esquema de juego y de la manera que Godoy Cruz sale a plantear cada partido desde que llegó Sebastián Méndez. Acá, no nos valdremos de resultados sino de un proceso que comenzaba con la firma del contrato del Gallego hace exactamente 365 días.

En el 2015, el estilo de Godoy Cruz cambió mucho y no encontrábamos dos partidos seguidos con el mismo esquema o, al menos, intención de juego. Eso hacía difícil analizar al equipo con una determinada vara, tanto de local como de visitante. Con la llegada de Sebastián Méndez eso pareció llegar a su fin.

En los amistosos de enero, más sobre el final con Lanús y Vélez en Buenos Aires, algo comenzábamos a intuir de este modelo Godoy Cruz 2016. El mismo director técnico, nos destacaba la presión alta a la defensa rival; la solidez defensiva que se logró en los encuentros (en Buenos Aires el equipo no recibió goles); las pequeñas sociedades que se generan dentro del terreno de juego, pero también remarcó (con mayor énfasis luego del partido contra Lanús) falencias a la hora de generar oportunidades en ataque o de definirlas y la inconsistencia que tuvo el conjunto a la hora de presionar, por lo que podemos deducir que ese sano inconformismo y el trabajo que se demostró en esos días fue más que positivo.

A continuación escuchamos aquel análisis que hacía el mismo Méndez luego de los 0-0 contra Lanús.

Quizás, el arranque contra Rosario Central en esa húmeda y calurosa noche en Rosario no fue el mejor por lo que pesaban las piernas luego de la dura pretemporada. Rápido cambió la cara el equipo y fue sin dudas un presagio de lo que se venía por delante. El equipo se comenzó a mostrar con mayor vocación ofensiva. Generó muchas oportunidades de gol y fue una injusticia que no ganará ese encuentro. El paso de las fechas iban a confirmar eso: 4 victorias consecutivas (River – Colón – Banfield – Patronato) con 11 goles a favor (que pudieron ser más). Esto decía el mismo Gallego luego del triunfo contra Banfield 3-2 que comenzaba a ilusionar al hincha bodeguero.

Los laterales, Abecasis y Ceballos, comenzaban a subir mucho más al ataque, dando así una opción más de pase para los volantes generadores de juego al abrir la cancha y explotar hasta el último espacio del terreno de juego, lo que a su vez también hacía que aparezcan espacios donde poner la pelota justa.

El balance que le otorgaba Fernando Godoy al equipo (el único volante bien de contención entre los titulares) era el necesario para que Pol, Zuqui y Carabajal se encarguen solamente o de alimentar a los delanteros tombinos o de hasta llegar al gol ellos mismos para demostrar que el estilo de juego, por la Bodega, era netamente ofensivo y nada iba a guardarse el equipo que salía a ser protagonista siempre y a proponer su juego aunque, quizás, necesitaba mejorar el arranque de los partidos porque (salvo con Banfield y River), en los restantes primeros seis juegos arrancó de atrás.

A continuación elegimos el gol del Morro García a Vélez que demuestra claramente cómo, cuando la máquina estaba ya aceitada, era imparable. Fue, sin duda alguna, el mejor partido del primer campeonato de Méndez en Godoy Cruz. En la primera imagen vemos cómo el Tomba colocaba seis jugadores en clara posición de ataque con posesión de pelota y allí el Morro García pivotea para que reciba Gastón Giménez que, de primera, toca al vacío donde llegan 3 jugadores (Silva, Ayoví y acompaña Zuqui) -segunda imagen-. El Mono conecta pero pega en el travesaño y, el Morro, que antes había pivoteado, sigue la jugada y encuentra la pelota para el tercer gol del Tomba (tercera imagen).

Esa capacidad de reacción lo hizo destacar y, con el transcurrir de las fechas, como el equipo salía de memoria, la defensa también comenzó a aceitarse y se convirtió así en la cuarta menos vencida de las treinta del campeonato. Estaba todo dado para ir a pelear por lo que comenzó a desvelarnos a todos: la gloria.

Sobre el cierre del torneo quizás cayó la capacidad goleadora en cada encuentro, si bien se mantuvo en promedio, el Expreso ya no ganaba 3-0 o 4-1, ganaba uno o dos a cero quizás, pero siempre de manera contundente. El resultado no reflejaba lo que este equipo realizaba en el terreno de juego fielmente. Siempre era superior a sus rivales y mantenía esa solidez defensiva que era para disfrutar. Hubo cuatro vallas invictas en partidos claves (Olimpo, Arsenal, Belgrano y el primer clásico) y eso siguió alimentando a la máquina más aún. Todo estaba dado, pero…

…no se pudo dar. El partido final fue distinto a todos, no por el rival, sino por lo que había en juego. No se jugó para nada bien en San Juan y, encima, Ayoví pegó un tiro en el travesaño que todavía nos duele. Fue un golpe duro para todos: hinchas, jugadores, cuerpo técnico, y dirigentes. Eso quizás se replicó una semana después en Córdoba y así llegaba a su fin un semestre inolvidable.

"Lloré tres veces en mi vida por fútbol: Cuando descendí con el Celta, cuando perdí 7-1 con Boca y cuando volvimos de San Juan". Frase del Gallego en una charla con estudiantes que refleja el sentimiento de aquel 22/5. Foto: Nicolás Castillo - De un Rincón Bodeguero
“Lloré tres veces en mi vida por fútbol: Cuando descendí con el Celta, cuando perdí 7-1 con Boca y cuando volvimos de San Juan”. Frase del Gallego en una charla con estudiantes que refleja el sentimiento de aquel 22/5. Foto: Nicolás Castillo – De un Rincón Bodeguero

Estos últimos meses, fueron distintos. Como mencionábamos en otra nota de este especial, algunos interpretes claves se fueron y eso, en el arranque dificultó que se toque exactamente la misma melodía. Igualmente la idea siempre iba a ser la misma, seguir con pelota al piso, presión alta, buscar el fútbol ofensivo y más. Esto nos decía el adiestrador bodeguero en la pretemporada de este torneo, allá por Julio, luego de dos amistosos contra Defensor Sporting de Uruguay y esto esperaba para lo que se venía.

Partidos muy muy malos y pobres en lo futbolístico como el de Independiente en Avellaneda o el “tocar fondo” que fue la goleada recibida en Bahía Blanca, demostraron que ese que estábamos viendo no era el mismo Godoy Cruz. No podía, fuera de casa, imponer eso que tan natural le sale en Mendoza. El rival siempre le copaba la parada y jugaba a gusto y placer (ejemplo el segundo gol de Lanús en el 0-3 de la sexta fecha). El Gallego cambió a un “4-2-3-1” pero fue más que un cambio de esquema.

Y fue más que un cambio de “número telefónico” (como se llama despectivamente a las formaciones tácticas) porque el equipo comenzó a ganar en confianza nuevamente (tras dos victorias seguidas en casa) y jugó mejor. Empezaron a entenderse en la zaga central Viera y Alvarado y los dos con Maxi Correa que baja cuando tiene la pelota el Tomba para liberar a los laterales y volver al esquema y estilo de juego que tanto nos acostumbramos a ver de febrero a mayo de este año.

La velocidad de los volantes por las bandas (ahora Ángel González y Nicolás Sánchez) permiten a los volantes centrales (o encargados de generar juego) poner pelotas “a las espaldas” de los defensores rivales y, así, aprovechar esos espacios y explotarlos al máximo con pelotas al hueco luego de abrir bien la cancha trasladando el balón por bajo con pases precisos y seguros. Es más, hasta Jaime Ayoví, hoy el único punta en el equipo titular, cambia de roles con sus compañeros yendo a un extremo si es necesario, mostrando la fluidez que tiene el conjunto tombino en el ataque.

Ahora quedará ver que es lo que depara al Gallego de acá a la Libertadores 2017, uno de los objetivos del Tomba. Foto: Julián Crowe - De un Rincón Bodeguero.
Ahora quedará ver que es lo que depara al Gallego de acá a la Libertadores 2017, uno de los objetivos del Tomba. Foto: Julián Crowe – De un Rincón Bodeguero.

El partido con Sarmiento fue una muestra de eso porque el Tomba mereció mucho más, sin dudas. Realizó un concierto de fútbol ofensivo en la primera parte aunque quizás luego mermó en el complemento. Si lo logra volver a mantener los 90 minutos, estaremos en presencia nuevamente del equipo de Sebastián Méndez. El que él quiere ver jugar, como él lo quiere ver jugar, como también queremos nosotros: que vuelve el Expreso que le gusta a la gente.

Similar Posts