VERGONZOSO el arbitraje, sí en mayúsculas. El partido, hasta que se jugó de manera limpia, fue un excelente planteo estratégico de Lucas Bernardi para anular al rival. El resultado final es una anécdota cuando de manera tan alevosa influye el arbitraje.

El primer tiempo, quizás lo único que se puede analizar futbolísticamente, fue un brillante planteo defensivo por parte del entrenador rosarino del Tomba para anular al rival y generarle dudas en cuanto a su juego. Claro está que es la discusión de la manta corta: te proteges abajo pero no generas arriba.

El Tomba prácticamente no pateó al arco rival ni le generó peligro a la defensa del conjunto paulista en los primeros 45 minutos. Algo que sí comenzó a hacer en el complemento, lo que se pudo jugar al menos. Avanzó con pelota dominada y fue llegando a poner en jaque al rival, aún sin rematar, pero luego pasó el papelón.

Un insólito penal cobrado a instancias del V.A.R. y después todo cambió. Sinceramente, no se puede analizar lo que pasó después. 4-0 fue el final, pero es anecdótico.

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