Godoy Cruz enfrentaba a Gimnasia para cerrar el año de la mejor manera, buscando un triunfo en la despedida de su director técnico, Sebastián Méndez. Todo lo que esperábamos que pase no pasó y, encima, se dio lo contrario. Explicamos la derrota en el siguiente análisis.

Qué difícil es explicar este partido y este resultado, más cuando el rival no hizo nada para ganarlo; el Expreso tuvo 8 (ocho) situaciones de gol claras y el resultado es adverso, 0-3. En el primer tiempo el Tomba tardó unos minutos en acomodarse en la cancha pero, cuando lo hizo, fue mucho más que su rival. Un tiro de Facundo Silva al travesaño, una pelota que le sacan en la línea a Diego Viera y algunas más, fueron motivo más que suficiente para que haya ventaja mendocina al descanso, pero…

… sí, siempre hay un pero. Un horror en la salida por parte de Rodrigo Rey, que le dio muy corta la pelota a Maximiliano Correa, permitió que el goleador de la noche, Nicolás Ibañez, marque faltando 3 minutos el 0-1 parcial. Duro golpe y al descanso.

En la segunda parte, el juego fue el mismo. Godoy Cruz fue, llegó más veces y con mejores chances, pero una desatención defensiva tras un pelotazo largo le costó el segundo gol de la noche. A partir de ahi, el partido fue realmente malo. La impotencia de los jugadores dirigidos por Sebastián Méndez  comenzó a verse en el terreno de juego y, todo se remató con el regalo de Navidad adelantado (con moño y todo) de Luciano Abecasis a Nicolás Contín para marcar el 0-3 definitivo.

Final del año y final del ciclo Méndez, de la manera que menos nos imaginábamos quizás. Ahora se deberá pensar en el 2017 y todo lo que se viene ya que el Expreso estará jugando, una vez más, la Copa Libertadores de América. Por ahora, en época navideña, le regaló un triunfo y una goleada al Lobo platense.

Foto de portada: Diario Los Andes.

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