El encuentro de este mediodía entre Godoy Cruz y Banfield fue uno más de la fatídica racha de partidos con malos resultados y malos rendimientos. Derrota por 2-0 contra un equipo que sumó para su lucha por la permanencia.

El análisis será corto pero conciso. Lo mejor del Tomba estuvo en el sector derecho, en la sociedad Néstor Breintenburch y Leandro Vella. Por esa banda vinieron la mayor cantidad de ocasiones, dentro de las pocas que tuvo el Tomba, para lograr un gol (que hace 3 partidos completos que no logra).

Luego, lo negativo que es casi todo. Errores en la marca, errores en la presión para recuperar la pelota y errores en la generación de juego para asistir a los delanteros. Abuso constante del juego directo, el famoso «pelotazo», para buscar algo del encuentro. Una desesperación que se apoderó del equipo, más luego del segundo gol recibido, que ayudó a la imprecisión a la hora de trasladar la pelota.

En la marca y la presión, la desorganización estuvo a la orden del día. Individualidades y poca coordinación entre las líneas a la hora de recuperar la pelota. Y si bien, Banfield no hizo gala de la posesión, algo esperable de un equipo de Julio César Falcioni, no necesitó hacerlo porque fue efectivo. Las que tuvo, las mandó adentro y le alcanzó para marcar distancias.

Mal partido del Expreso que está sumergido en un presente muy preocupante. Sacó solo 3 puntos de 21 posibles y empieza a mirar de reojo la tabla de promedios para la temporada siguiente. Todo, por priorizar el «campeonato económico» en vez del deportivo.

Foto de portada: Diario MendozaPost

Similar Posts