Seguimos viviendo la previa del clásico de mañana en De un Rincón Bodeguero y ahora, es el turno de la última victoria en suelo mendocino. 1-0 con gol del señor de la imagen, el señor David Arturo Ramírez para el delirio de la Bodega (una vez más).

El equipo en ese entonces conducido por Omar Asad demostró un buen nivel ofensivo, sobre todo en la primera etapa, aunque dilapidó varias chances de gol que le hubiesen permitido terminar el cotejo con mayor tranquilidad.

Lo de Santo fue preocupante, ya que no tuvo volumen de juego ni reacción al estar en desventaja. El expreso asumió el protagonismo desde el comienzo, sin claridad, pero con el ímpetu suficiente para acorralar a su adversario, que sólo apostó a “morder” en el medio y destruir el juego mendocino.

De tanto insistir, la bodega tuvo el premio mayor. A los 26 minutos, Ramírez trasladó más de 30 metros la pelota, sin que la defensa lo presionara, y desde fuera del área sacó un potente disparo que se metió al lado del palo izquierdo de Luis Ardente.

Los minutos que siguieron mostraron al Tomba en su mejor momento y a la visita en pleno desconcierto. Pudo aumentar el anfitrión a los 29, por intermedio de Lucas Ceballos, luego de una vistosa jugada colectiva. San Martín no tuvo argumentos para ir a buscar el empate y Godoy Cruz justificó largamente la diferencia.

En el segundo período el trámite fue malo, pero al menos San Martín se animó a algo más. A los 11 minutos, el verdinegro generó su situación más clara, pero Leonardo Sigali salvó cuando Juan Mattia iba a rematar solo frente al arco.

A San Martín le faltaron ideas y profundidad para aspirar al empate, y con el correr de los minutos se fue resignando y fue víctima de su propia impotencia. Godoy Cruz justificó la victoria en el primer capítulo y en la segunda parte se dedicó a cuidarla.

Es por eso que una vez más, el clásico de la zona Oeste de Argentina quedo nuevamente para nuestro querido Godoy Cruz.