Este presente de Godoy Cruz no es casualidad. Tampoco es mérito de solamente casi cuatro meses de trabajo, sino que se extiende en el tiempo. En De un Rincón Bodeguero arrancamos la semana viendo cómo se gestó este presente y ambiente de lujo que rodea al ‘Tomba’, el escolta de Boca en la Superliga.

Aquel mes de enero de 2017, algo cambió en el mundo Godoy Cruz. Se confirmó por esos días la llegada como director técnico de la Reserva del club a Diego Omar Dabove. El nacido en Banfield, de entonces 43 años, se hacía cargo a pedido de Lucas Bernardi de la tercera del ‘Expreso’.

Él mismo, en su primera entrevista a De un Rincón Bodeguero por el mes de febrero de aquel año, contó el vínculo que tenía con el entonces director técnico de la primera bodeguera. “Nos conocimos en Arsenal, él me llamó para trabajar ahí y la verdad somos muy parecidos en varios aspectos. El surgió de las inferiores de un equipo que lo vio pasar por todas las divisiones y yo igual con mi club Lanús. En eso nos asemejamos y compartimos ese sentimiento de canterano. Para nosotros las inferiores son muy importante y apostamos mucho a ellas”. La última frase es la que, en su momento, parecía más interesante de seguir. A los ‘pibes del club’ en Godoy Cruz siempre les costó llegar de manera habitual y planificada a Primera.

También se definió entonces a qué estilo de juego opta en el mundo fútbol: “buscamos agresividad e intensidad y este equipo me da la oportunidad de variar con lo táctico. Se puede probar con un 4-4-2, 4-3-3 o 4-3-1-2. Esto se debe a la calidad que hay y porque nos gusta ir probando”.

Diego Dabove tras la victoria contra Racing de visitante, en Reserva en marzo 2017 por 2-1. Foto: Federico Umana – De un Rincón Bodeguero

Una vez finalizada esa larga pretemporada (que tuvo su reinicio de torneo por el mes de marzo), los partidos fueron pasando y se comenzaba a ver reflejado eso que se pregonaba. Victorias ante Racing Club de visitante, River Plate y San Lorenzo de local, hicieron notar que esta vez la reserva ‘iba en serio’. “Todos salen a presionar bien arriba y también se asocian por los costados. Tenemos jugadores para llevar acabo la idea”, destacó luego del 2-1 a la ‘Academia’, aunque ya entonces avisaba que, en los buenos momentos, no se puede aflojar. “La idea es seguir trabajando y mejorando. Acá cuando te crees que ya estás bien o sos mejor que cualquiera y bajás un poquito la intensidad, perdés con cualquier equipo” expresó post victoria ante River.

Para nosotros las inferiores son muy importante y apostamos mucho a ellas”. Dabove se definía así en febrero 2017.

Se había logrado repuntar una situación que tenía a la reserva de Godoy Cruz penando en los puestos de abajo o, como lo llamaba él para hacer un paralelo con la primera “la zona de descenso”.  Esos seis meses de inicio eran positivos. Desde los resultados el equipo jugó 14 partidos, de los cuales ganó 7, empató dos y perdió cinco (ninguno de local). Y desde lo fundamental del proyecto, comenzaron a llegar juveniles a la élite nacional: Luciano Pizarro, Fernando Núñez y Agustín Verdugo, fueron los de ese semestre.

Se venía el segundo semestre y, casi debe alejarse del club (cuando fue despedido Bernardi), pero arregló su continuidad. Esa nueva etapa la encararía junto con Walter Ribonetto como ayudante de campo. Con la presencia de Diego en el club, no todo lo que sucedía dentro del terreno de juego era lo principal, claro está. Fuera del verde césped, se encargó constantemente de tener una dedicación por brindar siempre lo mejor de sí. No solo hacia los chicos del club, sino que en todo momento se encontraba buscando cómo mejorar los detalles “para achicar el margen de error”, como él definió.  “Seguimos buscando mejorar no sólo lo deportivo sino también lo otro. Ayer hubo una charla con la nutricionista: se les da el desayuno, las proteínas, además compramos una tele para el vestuario, frazadas para los viajes , intentamos cada vez estar mejor y cada vez achicar más el margen de error en todo.

Walter Ribonetto, el actual ayudante de campo, se sumó a mitad de año tras la salida de Guillermo Formica. Su llegada fue primicia de la web. Foto: Mauricio Más – De un Rincón Bodeguero

Detallista y tiempista de procesos, de esos que son necesarios y no abundan en nuestro fútbol, se metió de lleno en la pretemporada de Reserva 2017/2018 (sí, esta misma temporada). “Consolidar la columna vertebral que viene trabajando, reemplazar a los que subieron y a los que se van. Empezar a conocer más jugadores que tenemos en carpeta, pero todo dentro de un orden y una planificación sería y clara”, afirmó Dabove cuando se le consultó desde este medio qué pasaría ahora con ese proceso que se había iniciado seis meses antes.

Dio una lista de jugadores que serían base para la categoría y avanzó dentro de esa planificación. Muchos de los convocados eran de la camada 2000, en ese entonces en sexta división de Inferiores AFA, como Valentín Burgoa, Ezequiel Badaloni o Tomás Bullaude, entre otros. Fueron ganando minutos y llegaron a ser titulares indiscutidos en la categoría previa a la Primera.

Intentamos cada vez estar mejor y cada vez achicar más el margen de error en todo dentro de un orden y una planificación sería y clara” – Diego en agosto 2017, antes de empezar la temporada actual con Reserva.

Ese orden, esa preparación y dedicación como forma de devolver lo que le permitía hacer Godoy Cruz le permitieron fijar las nuevas metas, que mucho no difirieron de las iniciales: “buscaremos seguir mejorando. Seguir apostando al juego ofensivo, siempre buscando un equilibrio lógico. Que Godoy Cruz siga creciendo en el área que me toca tener a cargo”. Ese mensaje se lo transmitió en cada partido y entrenamiento a sus jugadores, no solo desde el aspecto futbolístico, sino que desde lo humano también: “les hago mucho hincapié en lo que es grupal, lo que es la parte humana. Uno puede jugar bien o mal, como nos ha pasado, pero la intención de que siempre la camiseta de Godoy Cruz sea transpirada y defendida a morir adentro de la cancha y es lo que buscamos”.

Dabove mira atentamente lo que sucede en el partido. Sería triunfo bodeguero en el final por 1-0 en el debut de temporada. Foto: Mauricio Más – De un Rincón Bodeguero desde Tucumán.

Inició la temporada con dos victorias consecutivas, una incluso ante el vigente campeón Talleres de Córdoba. Luego la suerte, le fue esquiva en varios partidos (Boca, Newell’s Old Boys, Olimpo de Bahía Blanca, por mencionar algunos ejemplos) y terminó con tres victorias, dos empates y cinco derrotas en diez encuentros. Más allá de las estadísticas, se animó a confirmar algo que, a la vista era concreto: quien veía a la Reserva, sabía a lo que jugaba.

“Siempre la idea es jugar de forma ofensiva, presionando alto, el equipo tiene una identidad” afirmó luego del partido contra Talleres de Córdoba (victoria 2-0 en Coquimbito).

Más allá de buscar estar constantemente “empapado de lo que pasa en club”, como define aún hoy en día, empezaba a deslizar lo que se venía en la primera bodeguera: “lo más importante es seguir con el proyecto de la institución, que cada vez haya menos incorporaciones y más pibes del club”. Finalmente era oficial, se iba a dar un proceso como hacía tiempo no sucedía en Godoy Cruz con las inferiores. Eso tomó una dimensión más grande aún cuando se confirmó el 13 de diciembre de 2017 su vínculo con el primer equipo del club mendocino.

Me reflejo mucho en el ‘Gato’ (Oldrá), que está acá desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con esa pasión por el ‘Tomba’. Es mi espejo para devolverle al club todo lo que me ha dado”

“A los juveniles los conozco a todos. Sé lo que me pueden dar, e intentaremos ir sumándolos de a poco, cuando creamos que es el momento justo, sin apurarnos porque no nos corre nadie. Los chicos tienen que ir jugando dentro de una estructura que los proteja. Sé lo que me pueden dar y los iremos sumando tarde o temprano al equipo”, afirmó en su primera entrevista con De un Rincón Bodeguero en este nuevo rol. Esa coherencia entre los dichos y los actos, tiene mucha influencia sin dudas en este momento bodeguero.

Agustín Manzur, Valentín Burgoa, Leandro Lencinas, Brayan Alférez, son algunos de los nombres que aparecieron en el radar del fútbol argentino estos últimos meses. Esa gratitud, no solo por la oportunidad sino por la dedicación, se ve reflejado en todos y cada uno de los jugadores que estuvo bajo su tutela. “Nos bancó siempre. Hace siete meses estaba jugando en sexta y jugar en primera de golpe, se lo agradezco a él también”, declaró Agustín Manzur luego de su debut. Valentín Burgoa tuvo sus palabras luego de su concentración con la selección sub-19 hace algunos meses: “Diego y Nilo nos han ayudado muchísimo. A mí, personalmente, en aprender a manejar los tiempos dentro de la cancha, pero también en cómo nos exigen en los entrenamientos. Esas cosas hacen que a uno le cueste menos cuando llega acá”. “Es un cuerpo técnico muy profesional. Está hasta en los mínimos detalles, no dejan nada al azar” expresó Brayan Alférez y así se podría seguir largo y tendido con cada caso.

La conclusión coherente de todo este proceso que se inició hace más de un año en el club de calle Balcarce, es lo que se está viviendo. El momento de Godoy Cruz era inesperado por propios y extraños antes de reiniciar el torneo, sin dudas, pero algo se sentía en ese ambiente día a día. Es por eso que estar a cuatro puntos del puntero del campeonato, ser el conjunto que más cosechó en este semestre dentro de la cancha (29 unidades por sobre las 21 de Independiente, que sería el segundo) y tener al goleador del torneo, no es casualidad. Son todos síntomas de un cuerpo que no solamente rebosa de alegría, sino que de ganas de seguir trabajando y escribiendo historia a cada momento.

Está hasta en los mínimos detalles, no dejan nada al azar” – Brayan Alférez sobre el trabajo del cuerpo técnico de Diego Dabove.

“Uno se encariña mucho con el club y con la gente. Este club es muy importante para mí, lo quiero mucho. Me abrió las puertas tanto en lo futbolístico como en lo humano, y eso lo valoro y lo cuido. Me reflejo mucho en el ‘Gato’ (Oldrá), que está acá desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con esa pasión por el ‘Tomba’. Es mi espejo para devolverle al club todo lo que me ha dado”, así define Diego Omar Dabove a Godoy Cruz. El capitán del barco que renovó la ilusión y quiere llevar al ‘Expreso’ a algo más que simplemente volver a jugar la Copa Libertadores. Un ‘fenómeno’ de los que no abundan en el fútbol argentino y se puede disfrutar por Mendoza.

Foto de portada: Federico Umana – De un Rincón Bodeguero

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